El liderazgo y autonomía, impulsados por el coaching, se adaptan a la praxis universitaria para revolucionar la perspectiva del profesional exitoso. En el siguiente artículo, encontrarás los beneficios del coaching en la gestión educativa.

El coaching en la gestión educativa… ¿Para qué sirve?

Restringir el campo de acción de un docente universitario a la transmisión elemental de conocimientos teórico-prácticos, rebate el propósito educativo moderno de convertir a los estudiantes en agentes de cambio.

El mercado laboral no solo demanda egresados expertos en su oficio, sino también profesionales comprometidos con la innovación, la sostenibilidad de sus propósitos y el liderazgo.

Para cumplir con ese fin, las tendencias en gestión educativa proponen complementar la didáctica universitaria con herramientas inspiradas en el coaching.

Según palabras de Alyce Johnson, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), esta disciplina se basa en la gestión del rendimiento de sus beneficiarios, a través de la retroalimentación de un mentor o coach que:

  1. Genere un clima genuinamente motivador para el rendimiento.
  2. Optimice la correspondencia entre el rendimiento real y el esperado.
  3. Aumente la probabilidad del éxito al proporcionar retroalimentación, reconocimiento, claridad y apoyo oportuno.

¿Por qué adaptar el coaching a una enseñanza de calidad?

El contexto crítico del sector universitario alienta a reformular el sistema académico: una nota publicada en la agencia Andina indicó que, de la proyección de 300 mil postulantes a diversas universidades en el 2017, entre 40 mil y 50 mil jóvenes abandonarían sus estudios universitarios ese año.

Por otro lado, cifras del INEI publicadas el año pasado en RPP, afirmaron que el desempleo de los egresados universitarios llegó increíblemente al 9.6%.

¿Por qué vivimos esta problemática? Lo que una Maestría en Educación de calidad develaría es que existe una crisis universitaria adjudicada al bajo desempeño académico y desenvolvimiento en el mercado laboral que no se toma en cuenta desde la docencia universitaria y gestión educativa.

Son muchas las universidades que ahora se enfocan más en el recaudo económico que en la formación de agentes de cambio para nuestra sociedad.

¿Qué hacer al respecto? Una alternativa coherente desde la gestión educativa radica en renovar y fortalecer las expectativas de éxito de la educación superior disponiendo recursos y políticas pertinentes para colocar en el mercado laboral profesionales de calidad que también proyecten liderazgo en sus centros de trabajo.

Tomando en cuenta este contexto, el coaching educativo resulta una estrategia indispensable para mitigar la crisis de motivación y compromiso emocional con las metas universitarias. ¿Cómo enraizar las bases del coaching a la praxis pedagógica para mitigar esta situación?

Un artículo en el diario La Razón de España a cargo de María Mikhailova, emplaza que el coaching impartido por el maestro universitario desarrolla el optimismo y enfoque en el crecimiento y la contribución del alumnado.

Además, organiza, establece prioridades y hace al profesional ser capaz de aclarar sus objetivos y crear un plan de acción para alcanzar sus metas. En síntesis: genera en él un estado mental sostenible de éxito y superación.

5 beneficios del coaching en la gestión educativa.

Desde la perspectiva del educador, así mismo, se obtienen grandes ventajas al comprometer al estudiante con el ideal del éxito. Según el especialista Santiago Moll, el coaching educativo les aporta:

1. Potencial

Descubrir el potencial del estudiante y darle sostenibilidad por iniciativa propia es la meta primordial.

2. Conciencia

Dice Moll al respecto que lo que hace el coach educativo, en lugar de dar órdenes, es transformar la obligación, por responsabilidad personal y elección. Cada vez se trata más de reorientar la conciencia para aumentar la independencia y la responsabilidad de los estudiantes.

3. Motivación

Resulta una ventaja del coaching educativo fomentar la retroalimentación del estímulo externo como la prisa por culminar una carrera o conseguir un buen trabajo (motivación extrínseca), con estímulos de proyección sostenible como el aprendizaje y logro de objetivos a largo plazo (motivación intrínseca).

4. Planes de acción

Un trabajo en base a proyección de resultados organiza las acciones necesarias entre coach y estudiante para alcanzar objetivos reales.

5. Responsabilidad personal

Hacer que el estudiante interiorice los beneficios que puede obtener a partir de la solución de sus problemas, lo catapulta a obtener mayor independencia y a su vez, mayor libertad al momento de tomar sus propias decisiones.

“El coaching no consiste en enseñar, sino en crear las condiciones necesarias para aprender”

John Withmore – Coach

En la Maestría en Docencia Universitaria y Gestión Educativa de la EPGUTP reforzamos esa teoría apostando por una educación procedida por la conexión directa con los estudiantes y sus necesidades.

Nuestra malla curricular plantea que el coaching, como punto disruptivo en su enfoque didáctico, implementa estrategias que facilitan la mediación del conocimiento para transformar a los líderes en agentes de cambio.

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Autor
PostgradoUTP

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