Cuando hablamos de pensamiento innovador, lo primero que viene a la mente es la frase sobre “pensar fuera de la caja”, pero, en realidad, pensar para innovar implica explorar todas las posibilidades, dentro, fuera, arriba, abajo y en todas las dimensiones de la caja.

Tendemos a pensar que innovar es crear algo que no existe o que solo los genios son capaces de hacerlo. Sin embargo, pensar en mejoras, posibilidades y nuevas soluciones para viejos problemas, también forma parte de la innovación. Por eso, existe la innovación radical e incremental. Pero repasemos algunos conceptos

¿Qué es la innovación?

Innovación es un cambio que genera alguna novedad. Bien sea mejorando elementos existentes o implementando algo completamente nuevo. La innovación puede aplicarse en cualquier ámbito, puede ser tecnológica, empresarial o educativa. Aunque está muy ligada a la tecnología, no depende exclusivamente de ella, pero si tiene un fuerte vínculo con la creatividad.

Como se desprende de su concepto, la innovación puede ser incremental, cuando se añaden mejoras a un producto existente resultando en una novedad; o radical, también conocida como innovación disruptiva, cuando se crea algo completamente nuevo que cambia las reglas del juego.

Un ejemplo de innovación radical es el surgimiento de Amazon, la imprenta o, si queremos ser extremos: la rueda. Por su parte la innovación incremental es la responsable de los avances en los teléfonos celulares o las computadoras personales, cada vez más potentes y livianas, por ejemplo.

Claves del pensamiento innovador

Ahora bien, una de las formas de mantener encendida la llama de la innovación en esa máquina de generar ideas que es el cerebro humano, es entrenándonos constantemente para ella.

Como si se tratara de cualquier músculo del cuerpo, el pensamiento innovador debe ser ejercitado a diario. A continuación te dejamos 5 claves para entenderlo y desarrollarlo.

1. Escuchar el entorno

Una de las maneras más efectivas de aprender es escuchando. Prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, en la sociedad, pero también en la naturaleza, afinará los sentidos y las habilidades para percibir mejor los cambios, las tendencias y lo que está por venir.

La práctica de la escucha constante para desarrollar un pensamiento innovador, lo que busca es entender mejor los procesos y los desafíos para anticipar soluciones nuevas.

2. Practicar la apertura

Esta clave del pensamiento innovador está muy vinculada con la capacidad de escuchar al entorno y de recibir insights de todo tipo con una mente abierta, dispuesta siempre a recibir nueva información y a dejar que sus ideas se desarrollen sin ponerles trabas.

Las nuevas ideas, ese combustible de la innovación, no florecen en las mentes cerradas que tienden a jugarlo todo con la vara de lo que ya existe. Si estamos hablando de “hacer un cambio para crear novedades”, debemos abrir las puertas a las posibilidades.

 

3. Utilizar el “y sí” (what if)

Este principio utilizado en el mundo de la improvisación teatral es clave para las mentes que buscan abrirse a las posibilidades con el fin de crear algo nuevo o mejorar un producto existente.

Además, es una clave muy sencilla de aplicar: cuando tengas una idea, antes de pensar en lo que no puede ser, pregúntate “qué pasaría si”. “¿Y si ponemos estas teclas dentro de la pantalla?”, pudo haberse preguntado Steve Jobs al crear el iPhone. ¿Y si conectamos a miles de personas a través de una misma red? ¿Y si utilizamos una fibra especial para crear ropa menos contaminante?

Cuando la premisa es “y sí”, cada “no se puede” será respondido con una solución o una posibilidad.

4. Preguntar y discutir

Habiendo escuchado lo que el entorno tiene que decir, el pensamiento innovador procura ir una milla más lejos haciendo preguntas que ayuden a aclarar el panorama sobre el que se va a innovar.

Pero las preguntas también tienen otro objetivo: mantener encendida la fábrica de ideas. Este, de hecho, era el método socrático: buscar la respuesta a una pregunta a través del diálogo, mientras, en el camino surgen nuevas ideas y conceptos.

Los ejecutivos de alto nivel tienen asesores exclusivos para la práctica del pitching: arrojar ideas sobre el otro, recibir y dar feedback con apertura, en un constante ir y venir de argumentos, sin creer que se está en la posesión absoluta de la verdad, sino en la búsqueda de respuestas.

5. Desafiar lo establecido

Es curioso que los avances más importantes de la humanidad hayan requeridos de mujeres y hombres dispuestos a enfrentarse a lo establecido y a todas las resistencias que traen consigo los cambios.

Cuando surgieron las computadoras personales, los estudios de mercado afirmaron que la demanda sería de cinco unidades en total. Hoy en día, en promedio, hay dos computadoras por casa. La invención de la máquina fotocopiadora también se enfrentó al papel carbón, la gente decía que sería un fracaso porque “nadie necesita más de tres copias de cualquier cosa”.

Por eso, una de las claves más importantes del pensamiento innovador es ser capaz de desafiar lo que ya se conoce, preguntarse “¿cómo esto que existe puede ser mejor” o “¿cómo solucionar este problema/necesidad con algo que aún no ha sido creado?”

Por supuesto que no se trata de una tarea fácil, pero el pensamiento innovador no es una criatura mitológica, es una habilidad que se puede adquirir a partir de la práctica de esta y otras claves que se pueden aprender. En el Programa de Especialización en Innovación Empresarial de la Universidad Tecnológica del Perú, trabajamos con nuestros alumnos para que adquieran el mindset innovador y los acompañe en el crecimiento de sus carreras.

Autor
PostgradoUTP

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