La pandemia por COVID-19 sigue generando desafíos. Uno de los menos esperados tiene que ver con la educación virtual y su masificación durante la pandemia. Se trata de una realidad para la que buena parte de la comunidad educativa no estaba preparada, pero ha debido afrontar sobre la marcha. 

¿Cómo educar virtualmente en un entorno donde aún no existe un sistema educativo fortalecido para ofrecer la calidad esperada? Como señaló Martín Benavides, ex Ministro de Educación, la “educación virtual a distancia requiere de un mayor nivel de organización, planificación, interacción y de apoyo sostenido a todos los actores”.

Estos actores deben comprender todo el escenario que la enseñanza-aprendizaje de forma remota requiere, desde el propio estudiante, su familia, el personal educativo y la sociedad.

Retos de la educación virtual

De acuerdo con un reporte publicado por la Sociedad de Comercio Exterior del Perú, alrededor de 230.000 estudiantes desertaron del sistema educativo durante el 2020. La razón expuesta por el 76 % de los entrevistados fue: problemas económicos. 

La crisis por COVID-19 dejó en evidencia una realidad tangible, que no todos los hogares disponen de una conexión a Internet para la educación virtual. También reveló que no todas las familias tienen el poder adquisitivo para contar con equipos que permitan la conexión con el mundo académico en línea. 

¿Ante esta circunstancia, qué pueden hacer los educadores y planificadores educativos? Estos son algunos de los retos:  

1. Conocer la realidad de los estudiantes

Para responder cómo educar virtualmente de la mejor manera resulta fundamental dar a conocer las soluciones tecnológicas implementadas y las condiciones que demanda su aplicación. 

Para no detener o revertir la educación virtual, se requiere de una perspectiva amplia de la realidad, que permita la adaptación y seguir apostando por la excelencia educativa. 

En este aspecto también es imprescindible conocer qué requiere el estudiante y cómo se le puede hacer llegar el conocimiento que antes se impartía en el aula. Es un trabajo complejo puesto que las circunstancias de cada alumno son distintas.

2.  Educación virtual: aprovechar las herramientas digitales

Uno de los principales retos de la educación virtual consiste en la apropiación y el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas y de las metodologías diseñadas para entornos digitales. 

La sociedad moderna demanda el conocimiento de múltiples plataformas y canales que garanticen una enseñanza adecuada.

Es tarea de las instituciones y del docente la actualización continua y el desarrollo de habilidades tecnológicas que faciliten el proceso educativo. 

Un ejemplo de ello es la utilización de redes sociales en las que los jóvenes sienten un discurso cercano, como TikTok.

3.  Mantenerse siempre comunicados

Otro desafío de la educación virtual es comunicarse adecuadamente con todos los actores que participan en el hecho educativo. 

Una comunicación ineficiente puede hacer que padres, docentes o personal directivo, no están alineados respecto al método educativo usado y lo necesario para que funcione. 

Ahora que los padres son testigos de primera mano del proceso educativo desde casa, es fundamental aprovechar su cercanía para innovar en conjunto.

¿Cómo mejorar la educación virtual?

No existe una receta mágica que responda a esta pregunta. Sin embargo, hay algunas claves esenciales para apostar por una educación virtual de calidad.

Educarse en tecnología

Es necesario que todos los actores del proceso educativo desarrollen habilidades cercanas a la tecnología. No solo docentes y estudiantes, sino también los padres. De esta forma se pueden utilizar aplicaciones para dinamizar las clases virtuales.

Crear entornos virtuales colaborativos

Una propuesta sobre cómo mejorar la educación virtual implica asignarle al alumno un papel protagónico en el desarrollo de su educación. Desde allí puede sostener un diálogo abierto con compañeros y docentes, reflexionando sobre su propia realidad.

Usar la gamificación

Los juegos han representado siempre una forma de motivación para los más chicos. Estos permiten que el alumno esté atento y que pueda acercarse desde un aspecto lúdico al conocimiento. 

El entorno virtual favorece la gamificación puesto que existen diversas herramientas gratuitas que facilitan la creación de juegos como sopa de letras, crucigramas y trivias.

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Autor
PostgradoUTP

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