El mundo moderno demanda cada vez más interacción, hiperconexión y premura. Las circunstancias generadas por la pandemia por COVID-19 (teletrabajo, educación virtual y sociabilidad remota) han convertido en necesidad permanecer conectado. Ante este escenario, la desconexión digital se ha vuelto un derecho, una forma de establecer límites entre el trabajo desde casa y el tiempo de ocio.

El derecho a la desconexión laboral ya ha sido considerado desde hace años en varios países de Europa. En España, por ejemplo, se hace mención de ella en una ley promulgada en el 2018. Sin embargo, son pocos los países en América Latina que han explorado este concepto para considerarlo en su legislación, hasta ahora.

¿Qué es la desconexión digital?

La desconexión digital es la acción de desconectarse de los dispositivos electrónicos. En el ambiente laboral implica no contestar ningún tipo de comunicación (llamadas, mensajes, emails, WhatsApp) fuera del horario laboral. Tampoco asistir a algún tipo de reunión o encuentro fuera de la jornada.

Así como ocurre en el tiempo de permisos o vacaciones, en la desconexión laboral se debe respetar el derecho a no respuesta del empleado cuando finiquita su jornada, sin importar si este cuenta con dispositivos electrónicos relacionados al trabajo (número corporativo, equipo de la empresa, etc.). 

Esta desconexión es necesaria para que el trabajador pueda disfrutar de su intimidad personal y familiar.

De acuerdo con los datos recogidos por El Peruano, el nivel de estrés aumentó en un 70 % entre los habitantes del Perú. En muchos casos, estas cifras se dispararon por las largas sesiones de teletrabajo, la imposibilidad de negarse ante requerimientos “urgentes” y las demandas de líderes que asumen el trabajo remoto como “disponibilidad 24/7”.

Es por ello que el derecho a la desconexión digital ha surgido como uno de los Decretos de Urgencia y como una obligatoriedad tanto para empleadores como para empleados.

Derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral

El derecho a la desconexión digital tiene como objetivo preservar la salud física, mental y emocional del equipo humano, brindando espacios para el descanso, con el fin de que generen balance entre su vida personal y laboral.

En el Perú, se hace mención a ese derecho en el Decreto de Urgencia Nº 127-2020, donde se señala, en el Artículo 18, que “es obligación del empleador y trabajador respetar el derecho a la desconexión digital del trabajador”:  

Por lo tanto, “el trabajador tiene derecho a desconectarse de los medios informáticos, de telecomunicaciones y análogos utilizados para la prestación de servicios durante los días de descanso, licencias y periodos de suspensión de la relación laboral”.

Más adelante el decreto señala que “el empleador no puede exigir al trabajador la realización de tareas o coordinaciones de carácter laboral durante el tiempo de desconexión digital”.

Esta medida que surge en el contexto de la coyuntura, busca proteger el derecho a la salud y al descanso, preservando la dignidad del trabajador. 

Ley de desconexión digital: perspectivas y aplicación

Como ya se mencionó, lo expuesto en el Decreto de Urgencia Nº 127-2020 es una respuesta a la incipiente aplicación del teletrabajo en el Perú. Sin embargo, el derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral puede traspasar la emergencia y convertirse en una ley especial.

El teletrabajo es una realidad tangible y permanente, que implica un cambio en el espacio personal y laboral que ahora son compartidos. Por ello, el derecho a la desconexión laboral es más necesario que nunca.

En esta legislación se establecen regulaciones para todos los rubros, sectores, tipos de jornada y cargos. Así mismo, puede abarcar regulaciones a las políticas internas de desconexión digital en cada empresa para el conocimiento de todo su equipo. Estas pueden incluir campañas de formación y sensibilización sobre el abuso de las herramientas digitales y los efectos negativos de no desconectarse de lo digital.

Concientizar al talento humano sobre los problemas de salud que ocasiona la hiperconectividad (tanto laboral como personal) debe ser una responsabilidad compartida entre la empresa y el Estado. 

La aplicación de una ley que englobe la desconexión digital es una apuesta segura a empleados más comprometidos, saludables y motivados.

Autor
PostgradoUTP

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