Cuando se habla de las nuevas tendencias de innovación en la educación universitaria suele mencionarse a la tecnología de primero. Pero lo cierto es que, en la década más reciente, todo el campo sufrió una transformación que va más allá de las computadoras, el Internet o los recursos digitales.

¿Cómo mantener atentos a un grupo de jóvenes en un aula de clases durante 45 minutos? ¿Cómo aprender a reconocer las habilidades de los estudiantes de forma temprana? ¿Cómo adaptar la metodología de trabajo para grupos heterogéneos en capacidades y conocimientos?

Entender los principios detrás de las nuevas metodologías aplicadas a la educación universitaria y aprender a gestionarlas en distintos tipos de instituciones educativas es la clave para innovar y especializarse en el día a día.

Por eso, queremos presentarles las 3 tendencias más innovadoras del área educativa, para quienes quieren renovar sus estrategias de docencia universitaria.

Tendencia 1: Las Soft Skills o habilidades blandas como modelo transversal

Aquellos días en que bastaba con acumular títulos universitarios y una larga trayectoria para ascender en la carrera profesional se acabaron. Las grandes empresas tecnológicas como Google o Amazon, impusieron un modelo de recursos humanos en donde cada aspirante necesita contar con un pool de soft skills o habilidades blandas, antes de formar parte de sus comunidades laborales.

Por ejemplo, la capacidad de hablar bien en público para expresar las ideas y escuchar los comentarios de retroalimentación de la audiencia, se volvió un elemento indispensable para algunos tipos de profesionales como los informáticos, médicos o científicos.

Esto supone que, en la estructura de las clases universitarias, también hace falta incluir un par de ejercicios que les permitan a los futuros profesionales y a todos los estudiantes universitarios adiestrar sus voces a la hora de presentarse ante un grupo, aprender a resumir sus ideas principales y concebir una presentación que logre captar la atención de su audiencia.

Reforzar este aprendizaje no solo pasa porque los estudiantes se familiaricen con las mejores técnicas de comunicación verbal y no verbal, sino también porque ejerciten su capacidad para la escucha activa.

Estas habilidades blandas se traducirán luego en el desarrollo de nuevas competencias laborales, que los pueden catapultar a la hora de buscar un cargo gerencial o de representación gremial en sus respectivas carreras profesionales.

La enseñanza de las soft skills en la educación universitaria es ahora un factor transversal a cualquier carrera y etapa del aprendizaje. Por eso es esencial que los educadores se formen en una especialización que les permita incorporar esta nueva tendencia en la concepción de todos sus programas.

No en vano, lo esencial es que el educador asuma al estudiante como el nuevo protagonista de la jornada de clases y cree mecanismos de evaluación que fomenten en los jóvenes su capacidad de resolución de problemas, la gestión del tiempo, los estilos de liderazgo o la flexibilidad, que son otras de las habilidades blandas más demandadas en el campo laboral actual.

 

 

Tendencia 2: Learning by doing o el Aprender Haciendo

La filosofía llamada Learning by doing o Aprender Haciendo va mucho más allá que una práctica sencilla de una determinada tarea. No se trata de sentar a los aprendices de chef a pelar papas por horas hasta encontrar el método más eficiente de completar la labor, o de que los futuros contadores repitan una misma fórmula en grandes volúmenes de hojas de Excel.

Lo que el Aprender Haciendo persigue es que los estudiantes, sin importar la carrera profesional a la que se dediquen, incorporen un aprendizaje significativo a través de la prueba y el error.

Pedirle a un grupo de estudiantes de diseño industrial que fabriquen una silla de madera y que sea evaluada por un profesor, tampoco encaja dentro de lo que pudiera llamarse la pedagogía del Aprender Haciendo.

Se trata de plantear una estrategia educativa que incluya al público general en la prueba de la silla de madera recién diseñada y construida. Por ejemplo, al solicitarles a los estudiantes que lleven sus prototipos a una plaza pública y les pidan a distintos transeúntes del lugar que se sienten en sus diseños.

Al darles a los estudiantes una tarea que saben, de antemano, que se someterá a una prueba final ante un público abierto, se les motiva de una forma más audaz y completa y a la vez, se fomenta el trabajo en equipo entre los jóvenes.

Esta experiencia educativa también les permite a los estudiantes medir sus capacidades para resolver conflictos conforme avanzan en su diseño y los anima a enfrentarse al fracaso en el camino, porque será una manera de aprender.

El ejercicio les obliga a entender el error entre el boceto y el producto y a corregirlo antes de la prueba final. Eso sin contar la enorme retroalimentación que supone la presentación ante un público desconocido en una plaza pública.

 

 

Tendencia 3: Flipped classroom o el aula invertida

¿Cuántas veces los estudiantes suelen mirar su celular en medio de una larga exposición docente? ¿En qué punto de la presentación de conocimientos por parte del profesor se pierde la atención de la mayoría del grupo? ¿Cómo puede fomentarse más el aprendizaje colaborativo sin recurrir solo a las evaluaciones de trabajos en grupo?

Encontrar un método único para captar la atención de los alumnos en la educación universitaria parece la pregunta del Santo Grial. Sin embargo, la metodología pedagógica creada por los profesores estadounidenses Jon Bergmann y Aaron Sams en el año 2012, llamada como Flipped Classroom o el aula invertida, puede brindar una gran ayuda para quienes buscan mantener la atención de sus estudiantes y empezar a concebir el espacio educativo bajo un nuevo paradigma.

La pedagogía del Flipped Classroom consiste en ofrecer las exposiciones de los contenidos en videos grabados que los estudiantes revisan fuera del aula. Esto implica, que las horas de clases en los salones se utilizan para que el profesor trabaje los aspectos prácticos o más difíciles de un determinado tema, aparte de promover el debate de aspectos claves entre todo el grupo de aprendices.

Se le conoce como el aula invertida, porque este nuevo modelo educativo transforma el tradicional uso del aula de clases, en donde el profesor universitario era concebido como el gran protagonista de la jornada en los salones y el único orador en el salón.

Este modelo ofrece la posibilidad de que los estudiantes decidan el momento de la semana y el lugar en dónde quieren escuchar los contenidos centrales de la materia cursada.

Las clases pregrabadas en video les permiten a los estudiantes contar con un acceso ilimitado a todos los materiales esenciales, mientras que pone al profesor en un rol más activo a la hora de resolver las dudas y ofrecer una guiatura más personalizada de acuerdo a las habilidades de cada estudiante.

En la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), todas estas nuevas tendencias educativas son seguidas con interés y analizadas por completo como parte del programa de la Maestría en Docencia Universitaria y Gestión Educativa.

Esta maestría en educación, de hecho, fue pensada para que los profesionales interesados en diversos roles ligados a la docencia universitaria puedan asimilar las innovaciones y encontrar los modelos que mejor se puedan adaptar a sus retos en las distintas instituciones educativas en el Perú.

¿Con ganas de comenzar un nuevo rumbo educativo? Escríbenos para conocer más detalles de esta maestría.

Autor
PostgradoUTP

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