Una dirección de tesis inspirada en el desarrollo profesional de sus investigadores resulta inherente a una gestión educativa universitaria de excelencia

Tesista y Dirección de tesis: un trabajo cooperativo.

Solo una universidad comprometida con el aprendizaje significativo de sus estudiantes y una gestión educativa de excelencia, supervisa a cabalidad las instancias de progreso envueltas en el desarrollo de una tesis de investigación. Para el logro de este importante proyecto profesional, existen factores como el criterio para elegir el tema a investigar, las estrategias adecuadas de argumentación y redacción, búsqueda apropiada de fuentes, planificación de plazos, entre otros, que atañen únicamente a la presteza del aspirante a bachillerato, titulación, maestría o doctorado. ¿Pero qué papel adquiere la universidad que instruye al estudiante para que su proyecto de investigación se lleve a cabo con una idónea rigurosidad profesional?

Para aprovechar al máximo la pericia y habilidades del investigador, es necesario que los organismos universitarios de prestigio configuren un área de dirección de tesis abocada al trabajo cooperativo con los estudiantes. Una coordinación de esfuerzos continua orientada a optimizar las estrategias de investigación del tesista, disponerlo a no claudicar ante la adversidad, dominar prácticas de docencia, emplear una disponibilidad de tiempo asequible y alentar al investigador a participar en eventos que retroalimenten su aprendizaje. Desde la perspectiva de una gestión educativa abocada al desarrollo profesional de sus integrantes, analizaremos a continuación cómo es que puede emplazarse un área de dirección de tesis de excelencia.

Dirección de tesis: ¿qué necesita el investigador peruano actual?

Hablar de un trabajo coordinado entre tesista y dirección de tesis puede que resulte axiomático. No obstante, el contexto alienta a que el capital humano de las universidades se mantenga en constante especialización o ejecutando cursos relacionados a Maestrías en Docencia Universitaria y Gestión Educativa que fomenten excelencia en las investigaciones que propugnan. Basta analizar las cifras que dejó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre Investigación y Desarrollo (I+D) en el Perú, para que las universidades de hoy en día tengan como prioridad las áreas de dirección de tesis que gestionan: el gasto en I+D lo abarca un mínimo del 0.2% del PBI, el cual es liderado por las universidades (38% del total), seguido por el sector empresarial (29%), el sector público (26%) y el sector privado sin fines de lucro (7%).

En base a ello, a nivel internacional, Perú se encuentra en el puesto 71 del Índice Global de Innovación de 2016, de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Esta métrica, menciona un artículo del diario económico Gestión, “compara aspectos integrales relacionados con el desempeño en I+D de las economías, incluyendo el número de investigaciones y el gasto público, así como las instituciones, infraestructura, sofisticación del mercado y el sector empresarial, productos tecnológicos y de conocimiento”.

Otro dato resaltante en ese informe indica que, desde el 2013, nuestra posición ha seguido siendo la misma, lo cual deja en evidencia nuestro insuficiente crecimiento en aptitudes involucradas con el I+D. Es decir, ¿cómo salir de esta situación crítica si los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) invierten, en promedio, más del 2% de su PBI en I+D? Una iniciativa recae en proponer una dirección estratégica universitaria que comprometa a los tesistas con un impecable proceso de investigación y resultados. Ante ello, si busca que su gestión educativa satisfaga las principales demandas de sus estudiantes y favorezca, a nivel macro, los índices de I+D nacionales, debe garantizar que su área de dirección de tesis proponga:

  • Estrategias actualizadas que gestionen adecuadamente tiempo y conocimiento. 

    De acuerdo con un artículo de la Universidad de Valencia, España, tradicionalmente una dirección de tesis sincroniza, junto al estudiante, un programa individualizado de investigación que incluya cronogramas de resultados, estrategias de investigación y acceso a la información. Sin embargo, el amplio bagaje cultural que dominen los tutores de la dirección de tesis debe mantenerse en sintonía con el conocimiento de nuevas estrategias de aprendizaje y TICs que brinden acceso a fuentes de información alternativas.

  • Manejo de liderazgo en sesiones de tutoría. 

    El desarrollo de una tesis se sostiene aproximadamente entre 2 a 3 años, por lo que puede que existan momentos de estancamiento o desmotivación en el trayecto. Por ello, una dirección de tesis no solo debería enfocarse en el aspecto académico del proceso, sino también en prácticas de liderazgo que mantengan al investigador comprometido con su proyecto a pesar de los retos que constantemente trunquen su entusiasmo.

  • Dominio de cualidades docentes. 

    Así como el liderazgo, todo tipo de nexo emocional que favorezca el desempeño del estudiante impactará positivamente en el desarrollo de su investigación. Un director de tesis, como profesional y erudito, puede desempeñarse inmejorablemente en su campo de especialización, pero no todos gestionan aprendizaje significativo en base a cualidades docentes. Saber transmitir ideas, propuestas y feedback constructivo resulta igual de fructífero que conocer notablemente el tema de investigación que aborda el tesista.

  • “Socializar” su proyecto con publicación de avances y participación en conferencias o simposios. 

    Menciona el artículo de la Universidad de Valencia que un director de tesis debe inducir al investigador el hábito de difundir los conocimientos científicos que descubre en el camino, en artículos científicos, conferencias o simposios que él pueda ayudar a promover. Esto le ayudará al tesista a impulsar su proyecto con mayor rigurosidad, reforzando sus estrategias de investigación, habilidades en redacción y expresión oral.

 

A futuro, una proyección económica favorable para el país no puede seguir sosteniéndose en sectores extractivos o de producción de materias primas: el valor agregado debe ser un diferencial frente a los demás mercados internacionales. Para ello, procurar que los niveles de I+D refieran a un país comprometido con su desarrollo científico no debe remitirse a una iniciativa estatal. Con la importancia de llevar a cabo proyectos de tesis ejemplares que alienten el talento tanto docente como universitario, la Maestría en Docencia Universitaria y Gestión Educativa de la EPGUTP proyecta en sus egresados el promover y orientar futuras investigaciones universitarias que resuelvan, con innovación, el rumbo económico y social del país.

Autor
PostgradoUTP

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