El éxito o fracaso de toda empresa está vinculado a la toma de decisiones alrededor de las estrategias competitivas. Son estas, después de todo, las que definen la propuesta de valor y ventaja competitiva que el negocio ofrecerá al mercado en el que se inserta.

¿Qué son las estrategias competitivas?

Las estrategias competitivas son las distintas posibilidades de las que dispone un negocio o empresa para posicionarse en un mercado. Estas le permiten ubicar su valor diferenciador y explotarlo en pro de ganar terreno frente a la competencia.

En estos mecanismos se pueden diferenciar dos grandes grupos, compuestos a su vez por varios tipos de estrategias competitivas, por lo que resulta pertinente conocer cómo buscan cumplir con su objetivo.

  • Estrategias competitivas basadas en los competidores

Como lo indica su nombre, son los tipos de estrategias competitivas que responden a los movimientos de los competidores. En este sentido, requieren determinar cuál es la competencia directa y llevar a cabo un análisis profundo según el método que se desee implementar.

  • Liderazgo de bajo costo

Se trata de competir a través de los precios que se ofrecen al mercado, buscando ser la empresa en capacidad de ponerlos más bajos. Esto requiere de una adecuada gestión del cambio organizacional que permita disminuir los costos de producción y distribución, manteniendo la calidad del producto o servicio.

  • Liderazgo de diferenciación

Esta estrategia busca encontrar la ventaja competitiva sostenible a partir de características que hagan único al producto, o de generar en el mercado la idea de que, en efecto, es original. En este sentido puede ser una diferencia real o transmitida por el marketing, pues los clientes estarían dispuestos a pagar mayores cantidades de dinero por el producto diferente.

  • Liderazgo por enfoque

Si bien la idea de dirigirse a todo un mercado resulta atractiva, también es cierto que esto puede diluir la propuesta del negocio. 

Por lo tanto, determinar los segmentos más específicos permite enfocar los esfuerzos, potenciando una mejora de los productos o servicios. Además, este modelo facilita la gestión del cambio ante variaciones del mercado que de otra manera pueden traducirse en pérdidas.

  • Estrategias competitivas a partir de los clientes

Por otro lado, existen tipos de estrategias competitivas que en lugar de enfocarse en los competidores, lo hacen en los que determinarán la posición de la empresa en el mercado: los clientes.

Las siguientes son aquellas que ofrecen mejores resultados cuando hablamos de una ventaja competitiva sostenible.

  • Liderazgo a través del producto

En este caso la ventaja se obtiene a través de la calidad del mismo. Se trata de llevar una oferta que destaque por su superioridad frente a los demás.

Entre las estrategias competitivas, esta exige una constante innovación y liderazgo en el desempeño ya que implica llevar a la obsolescencia otros productos existentes, tanto de los competidores como propios.

  • Cercanía con los clientes

Mantener una relación cercana con los clientes puede traducirse en una ventaja competitiva importante. ¿De qué manera? Entender sus necesidades y conocerlos de primera mano, ayuda a mejorar la oferta de la empresa de acuerdo a sus necesidades.

Esta estrategia requiere la capacidad de orientar la gestión del cambio hacia lo que ellos transmiten. La flexibilidad y la disposición para moldearse son fundamentales.

  • La excelencia operativa

La excelencia operativa es quizás uno de los tipos de estrategias competitivas más complejas. Esta requiere contar con la capacidad de ofrecer productos de calidad y a precios considerados buenos por el mercado que, además, se pueden obtener de manera relativamente fácil.

Esta dificultad, una vez sorteada, se convierte en una ventaja competitiva sostenible: pocas empresas están dispuestas a lidiar con el proceso, y mantenerlo, hasta llegar a este punto.

¿Cómo escoger la estrategia más apropiada en tiempos de cambio?

Las necesidades y deseos de los consumidores se transforman casi tan rápido como pueden ser satisfechos, de allí que no exista una fórmula para dar con cuál de las estrategias competitivas es la mejor en un momento dado.

En este sentido, es necesario prestar constante atención a lo que sucede. Los patrones de consumo relacionados con los productos o servicios pueden ser indicadores de lo que viene después. Pero la empresa debe estar lista para dar el golpe de timón de ser necesario.

Entra allí en juego la capacidad de llevar una gestión del cambio organizacional de manera que no entorpezca o afecte la posición en el mercado, adaptando su estrategia a los indicadores de manera transparente a los consumidores.

Esto requiere, finalmente, de líderes de proyecto capaces de entender los movimientos del negocio y poner en marcha las acciones necesarias. Si te interesa pertenecer a este grupo, te invitamos a formar parte de la Maestría Semipresencial en Project Management de la Escuela de Postgrado de la UTP.

Autor
PostgradoUTP

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