Un buen docente universitario forma estudiantes abocados a la excelencia profesional, inteligencia emocional y valores. Conozca el trabajo a realizar más allá de clase.

 

Docencia universitaria, gestión educativa y mercado laboral:

Volvamos un poco al pasado. Recordemos el primer trabajo que obtuvimos una vez concluida la universidad. ¿Estábamos realmente preparados para afrontar las exigencias que demandaba nuestra empresa? ¿Era acaso lo aprendido en aula lo suficiente como para augurarnos un buen desempeño profesional?

 

La discrepancia entre la exigencia de las empresas y las competencias del estudiante universitario recién graduado puede responder tales interrogantes: un estudio del Instituto Peruano de logística Avanzada (Inlog) indicó que el 70% de los egresados de universidades e institutos técnicos necesita hasta nueves meses para ser productivo en la empresa a la que acaba de ingresar.

 

Cubrir ese déficit, entonces, dependerá del plan estratégico articulado entre el docente y la gestión educativa universitaria para que, desde las aulas, desarrollen espacios de aprendizaje significativo que comprenda tanto competencias laborales como habilidades emocionales necesarias para formar profesionales altamente competitivos.

 

¿Qué debe caracterizar a un buen docente universitario?

Analizar esta problemática desde la perspectiva académica-metodológica de una especialización en docencia universitaria y gestión educativa, ofrecerá mayores luces al respecto. Conozca, a continuación, las diez características que un buen docente universitario requiere para formar estudiantes inspirados en la competitividad, empatía, valores y altas expectativas de desarrollo profesional.

  1. Involucra teoría y práctica con dinámicas reales del mercado laboral:

Como se mencionó, existe una gran disparidad entre las competencias laborales de los egresados y las expectativas que las empresas tienen sobre ellos. En ese sentido, la enseñanza debe inspirarse no solo en la producción y ejercicio intelectual fundados en la teoría de los libros; sino también, en la experiencia y dinámicas que el docente ha conocido por su propia actividad laboral.

 

Recomienda al respecto, una investigación de la Universidad de Murcia, el uso de instrumentos tecnológicos, técnicas experimentales relacionas con la investigación, diseño de planes de investigación, procedimientos para representar datos, habilidades de comunicación para presentar resultados, entre otros.

  1. Las TICs en la educación son parte de su día a día:

Puede que la fórmula del docente como única fuente de conocimiento, impartiendo clases desde el interior de un gran hemiciclo, funcione para dinámicas de cursos universitarios específicos de formación. Para los cursos de especialización, en cambio, las exigencias son más complejas.

Descentralizar ese método de enseñanza y sembrar la autonomía en el uso de diversas herramientas y fuentes de conocimiento, dependerá de la capacitación, práctica y uso de TICs en la educación en las que el docente se encuentre inmerso y sea capaz de fomentar.

 

  1. Incentiva la investigación como principio académico y profesional:

En un escenario donde Corea del Sur invierte el 4.3 % de su PBI en investigación y desarrollo, versus el 0.8% que destina Perú al mismo fin, apremia incentivar la investigación académica desde las aulas universitarias.

Un docente o institución educativa superior que no promueva la excelencia en las investigaciones , ni las publique o financie, no sustenta ni transmite a sus estudiantes la importancia de la exploración científica como fuente alternativa de desarrollo, reflexión y crecimiento económico.

 

  1. Domina estrategias didácticas para ofrecer una clase magistral:

Una clase con los objetivos claramente delimitados (qué es lo que se va a enseñar y qué actividades se van a llevar a cabo para concretar ese aprendizaje), envuelve prácticas didácticas correctamente establecidas desde la planificación de la sesión de clase hasta cómo el estudiante asimila los conocimientos que esta ofrece.

¿Cómo hacer una clase magistral? Explica otro artículo de la Universidad de Murcia que, en cada sesión, los estudiantes deben identificar las ideas básicas de la lección, que estas se relacionen con sus intereses, se identifiquen adecuadamente los conocimientos previos necesarios para asimilar la lección, los esquemas conceptuales sean claros y que constantemente las ideas y dinámicas de la iniciación, desarrollo y conclusión de la clase se entrelacen unas a otras para generar conocimiento.

 

  1. Maneja satisfactoriamente el “tono” de la comunicación:

Refiere el mismo documento que más allá del rigor académico que lleve al docente universitario a estructurar una correcta clase magistral, el control de la exposición en cuanto a cómo se expresa el mensaje, influye en la retención y motivación de los estudiantes.

Esta debe implicar de por medio un ritmo al hablar, seguridad y dominio en los contenidos, una dicción clara y cultivada, fluidez en las ideas, una apropiada expresión corporal, y la apertura a un diálogo ameno donde no solo él sea quien erija su voz y sostenga la participación de los estudiantes.

  1. Fomenta el trabajo en equipo:

Un estudio de Combo Employer Marketing indica que no existe una reticencia sustancial entre millennials, centennials y baby boomers respecto al trabajo en equipo: el 63.9% de los encuestados indicó que prefiere trabajar con gente diversa, por lo que sería conveniente y estratégico que desde las aulas universitarias se integren bases de trabajo universitario en equipo, en primera instancia, basadas en el respeto y la apertura a diversas opiniones.

 

  1. Estimular la práctica del liderazgo:

En segunda instancia, el liderazgo ejercido bajo dinámicas de trabajos grupales en la universidad difiere del que se despliega en el trabajo. Para ello es importante que el docente acople las dinámicas laborales a las que estuvo sujeto en su etapa de formación laboral con los trabajos universitarios que pueda implementar a manera de laboratorio y, en base a ello, sepa cómo introducir al estudiante en el liderazgo. El fin radica en tomar decisiones con la empatía e inteligencia emocional que exige el futuro rubro laboral del estudiante y los conocimientos académicos obtenidos en clase.

También puedes leer: “Liderazgo adaptativo: empatía y dirección estratégica”.

 

  1. Favorece entre los alumnos un clima de motivación para los estudios.

Un estudiante motivado logra superar sus expectativas de rendimiento con la sostenibilidad positiva de sus notas, aprendizaje y las ganas de seguir creciendo profesionalmente porque conoce la retribución que van a ofrecerle sus buenos resultados. La lectura de ese contexto sugiere a un buen docente mantener tal estado emocional con estrategias de coaching y diseño de metas, autoconcepto (capitalizar sus capacidades para superar cualquier obstáculo) y el diseño de tareas de aprendizaje (trabajos universitarios inspirados en las dinámicas de trabajo comunes a la especialización que desarrollan).

También puedes leer: “Motivación en el estudio universitario: un reto de gestión”.

 

  1. Motiva a crecer profesionalmente:

Quizá la cosmovisión de profesionales de la generación Z, millennials y generación X sea distinta, pero la perspectiva de éxito en el ámbito laboral no los distingue demasiado: entre el 68 % y 84 % coinciden en que aún no han conseguido su trabajo ideal, de acuerdo con Combo Employer Branding.

Si afirma la encuesta, además, que tal motivo obedece a que requieren constantemente ascensos o mayores retos, un docente de amplia experiencia laboral debe reforzar los mecanismos emocionales que lleven a sus estudiantes a lidiar con los retos, la frustración y el miedo al éxito.

También puedes leer: “Miedo al éxito: claves para fortalecer el capital humano”.

 

  1. Basar su trabajo en un código de ética profesional.

Conforme a un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM), una labor tan importante como la docencia universitaria debe ceñirse a tres campos de acción orientados sobre la ética y el deber:

  • La excelencia en el trabajo académico: que abarca desde mantenerse actualizado en estrategias didácticas y el rumbo de especialidad, hasta cumplir con la planificación rigurosa de clases y las exigencias administrativas universitarias.
  • La relación con sus estudiantes: basada en la tolerancia y el respeto a la diversidad de ideas tanto como convertirse en una figura de ayuda y soporte que sostenga el óptimo desempeño académico.
  • La expectativa por desarrollar bien su labor: concebir su trabajo no solo como el de transmisor de información sino como un agente de cambio, creativo e innovador, con capacidad de plasmar tales actitudes no solo en sus estudiantes sino en el entorno social y profesional al que pertenece.

Un docente que maneje los conceptos más modernos de la materia a su cargo o que cuente con una experiencia relevante en el medio que se formó profesionalmente, sabe que el conocimiento a transmitir no impactará adecuadamente en el estudiante si no sabe cómo transmitirlos o hacerlos interesantes y productivos a los ojos del estudiante.

 

La EPGUTP En este sentido, comprende con la Maestría en docencia universitaria y gestión educativa que es de vital importancia que los docentes comprendan el entorno cambiante en el cual se desarrolla el aprendizaje superior y adapten las metodologías de enseñanza de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes.

 

¡Empieza por el cambio ahora mismo!

Autor
PostgradoUTP

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