La fidelización de los clientes y la competitividad de la empresa son dos metas comunes de todos los gerentes. Sin importar el tamaño de la firma o el ramo económico al que se dedique. Lograr estos objetivos depende de la dirección estratégica, pero, muchas veces, se pasa por alto que los desafíos en este campo cambian muy rápido.

¿En manos de quiénes está el rumbo de la compañía? ¿Las metas fijadas están adaptadas a las tendencias del mercado? ¿Se aprovecha bien el Business Intelligence en la empresa? ¿Cuenta todo el equipo de trabajo con las competencias laborales para cumplir con las metas más importantes en el corto y en el largo plazo?

Una buena dirección estratégica es la estructura interna, los andamios que sostienen los aciertos y el logro de los objetivos. Sin embargo, esos gerentes se enfrentan a un conjunto de retos desafiantes que evolucionan en el tiempo.

Hoy queremos compartir los 3 desafíos claves de una dirección estratégica y las formas recomendadas para enfrentarlos.

Pero primero hay que aclarar los conceptos.

¿Qué es la dirección estratégica?

Si las revistas gerenciales pudieran dar una respuesta a esta definición con una fotografía, la dirección estratégica sería una reunión perfecta en la que se decide el plan maestro de una empresa para la próxima década. Pero esto es solo una imagen utópica que está lejos de explicar el dinamismo detrás de esta disciplina.

La dirección estratégica suele definirse como el conjunto de decisiones y acciones aplicadas para que las compañías de todos los tamaños y en todos los sectores económicos logren sus metas, tanto en el corto como en el largo plazo.

Lo importante acá es entender que estas decisiones necesitan tener un grado de flexibilidad para dar una respuesta oportuna a las circunstancias del mercado que suelen ser cambiantes.

Por eso, elementos como el Business Intelligence, que permiten transformar los datos sensibles en información valiosa para la empresa, son tan importantes para entender y anticiparse tanto a las tendencias como a las proyecciones del rubro en el que se trabaja.

La dirección estratégica, sin embargo, va más allá de solo tomar buenas decisiones. Lograr que una empresa se mantenga competitiva en las fluctuaciones de los mercados, se distinga de sus competidores y obtenga una rentabilidad superior al promedio depende de que sus gerentes entiendan y apliquen los principios de este concepto.

El análisis del portafolio de productos o servicios propios, la medición y evaluación continua de la estrategia competitiva de la empresa, un análisis de los valores promovidos por la compañía a lo interno y una auditoría sobre las estructuras y los sistemas internos, también forman parte de lo que tiene que considerarse hoy la dirección estratégica.

Sin evaluar todas estas dimensiones, es imposible que los gerentes entiendan la complejidad de los retos que enfrentan. Esto es esencial a la hora de definir las metas empresariales y al momento de tomar las mejores decisiones en el día a día.

Los 3 desafíos claves de la dirección estratégica

En medio de una vorágine digital y de una nueva era en los patrones de consumo, no falta quien crea que el reto estratégico solo gira en torno a la transformación digital de las empresas. Grave error.

Las compañías hoy se enfrentan a un contexto que incluye:

La sofisticación de los consumidores

Más definido, más personalizado, más único. Sin importar si se trata de una compañía dedicada a las telecomunicaciones o a la industria alimentaria, los consumidores de todas partes del mundo premian a las empresas que les dan más libertad de elegir.

Los clientes quieren decidir cuántos minutos libres y cuántos gigas de navegación incluirá su renta mensual del celular. También desean escoger entre diferentes tamaños de bebidas, o entre muchos sabores de acuerdo a sus patrones de consumo.

A la dirección estratégica de las empresas les toca aprovechar el Business Intelligence, o la inteligencia de negocio, para conocer cuáles son los elementos asociados a su producto o servicio, en los cuales pueden ofrecer una mayor personalización para sus clientes.

El análisis estratégico pasa, además, por determinar dónde están las mejores oportunidades con el uso del Customer Intelligence y el neuromarketing.

Esto se debe cruzar con información sobre los modos de producción y costos, para escoger la mejor vía de ofrecer una experiencia de marca más personalizada y única, para deleite del consumidor exigente.

 

 

Un ciclo de vida más corto para los productos

Facebook, LinkedIn y Amazon son expertos en renovar pequeños detalles dentro de sus plataformas, al menos, una vez al año. La inclusión de nuevas reacciones, de nuevos formatos e incluso, de los elementos que se privilegian en los primeros pantallazos de sus plataformas son estrategias para mantener vigentes sus productos.

Esta costumbre digital es igual a aquellas viejas tácticas de la industria del consumo masivo, cuando se ofrecían ediciones especiales de los productos en medio de la celebración de un gran evento deportivo o con la llegada de una estación como el verano.

Ahora estos ciclos de vigencia de los productos son más cortos y esto obliga a que los gerentes reconozcan, de forma más permanente y eficiente, las oportunidades para introducir pequeñas innovaciones.

Esta táctica es muy útil para fidelizar a los clientes y captar a nuevos consumidores, quienes están más dispuestos a pagar por variedad. .

De nuevo, el Business Intelligence y la Big data pueden ayudar a identificar los datos esenciales sobre las tendencias en cada nicho de mercado, para transformarlos en nuevos productos o en variantes de los servicios actuales. Ofreciendo así la tan ansiada novedad/variedad exigida por el mercado.

 

 

Amenazas a la ciberseguridad

La tecnología es el mejor aliado para abaratar costos y optimizar procesos a lo interno de una empresa. Pero esto también supone contar con un plan para minimizar los riesgos cibernéticos y asegurar los respaldos de la data de la compañía.

Este es uno de los desafíos más importantes de los gerentes estratégicos modernos. Imagina que todas las bases de datos de una compañía desaparecen tras un ciberataque. ¿Puedes dimensionar el tamaño de esa crisis? Es un escenario en el que ningún gerente quiere estar.

Ninguna dirección estratégica puede existir sin tener un profundo conocimiento sobre cuáles son las herramientas digitales más utilizadas a lo interno de la compañía, cuáles son los sistemas claves para la gestión interna

Además de una auditoría de las vulnerabilidades que involucra el uso de estas plataformas tecnológicas y cuál es el plan de contingencia en el caso de una pérdida masiva de información.

Algunos gerentes con poca formación en el ámbito digital creen que el mayor riesgo tecnológico para una empresa en América Latina sólo está asociado a una falla, que les impida continuar con las labores diarias. Pero este es otro error que puede salir caro.

Los peligros digitales contemplan desde el robo de datos claves de la base de clientes, hasta un hackeo que comprometa las finanzas de la empresa.

Un 55% de los gerentes globales confesó que la seguridad digital no forma parte de su estrategia, de acuerdo con la encuesta a más de 1.400 ejecutivos globales hecha por la firma de Ernst & Young y presentada en su informe de Global Information Security Survey 2019.

Incluir un eje para cuidar la ciberseguridad de la empresa es clave para cualquier buena dirección estratégica. Lo más importante es fortalecer el equipo en estas tareas y mantener una comunicación directa, que permita contar con un mapa completo de las vulnerabilidades digitales que deben resolverse en el corto plazo y los planes alternativos en caso de ataques.

El procedimiento base es el mismo para afrontar cualquier clase de desafío. Entender el principio como la exigencia actual de los consumidores y aprender a desarrollar las mejores estrategias con los datos producidos en su empresa. En ese camino una herramienta clave está en los programas de la maestría en Administración de Empresas o en la maestría de Administración de Negocios.

En la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), se forman profesionales listos para asumir una dirección estratégica que asuma estos desafíos y que lleve a su compañía a diferenciarse del resto, por sus altos niveles de competitividad y de rentabilidad.

Hoy los mercados demandan agilidad, flexibilidad y dinamismo en sus estrategias. En la Maestría en Administración se brindan las herramientas para desarrollar todas estas capacidades. ¿Con ganas de labrar un nuevo futuro para ti y para tu empresa?

Autor
PostgradoUTP

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