La resiliencia se ha convertido en una suerte de medalla. Se lleva con orgullo, pero en ocasiones parece que se olvidan sus implicaciones; algunos la vinculan con el sacrificio y otros, incluso, a la voluntad de sufrir.

Las definiciones sobre qué es la resiliencia cobraron aún más fuerza con la pandemia, trasladándose del contexto individual hasta el empresarial. Sin embargo, es momento de repasar qué significa realmente y mirarlo a través de la óptica de las organizaciones. 

Revisemos lo que hay detrás de la resiliencia y cómo llegó a ser parte fundamental de las organizaciones.

Resiliencia, ¿qué es?

La psicología ha definido a la resiliencia como la entereza del ser humano para afrontar adversidades. Sin embargo, para Catherine Prevost, docente de la EPGUTP y Gerente de División del Área de Producto de la Banca Minorista, en BanBif, el concepto es un poco más profundo.

Catherine asegura que la resiliencia no solo se trata de afrontar una situación muy fuerte, sino de “la capacidad, luego de un proceso de adaptación, de desarrollarnos y seguir creciendo, seguir avanzando”.

De estas situaciones límite no se sale intacto. Las personas se transforman, adoptando nuevas habilidades y capacidades que, a futuro, facilitan el momento de lidiar con nuevas circunstancias.

Cómo se desarrolla la resiliencia

De acuerdo con Catherine, la mejor forma de tomar las experiencias para transformarnos es “viendo la vida desde adentro hacia afuera, determinando qué es lo que quieres hacer y para qué quieres hacerlo”.

Se trata, entonces, de hacer las paces con el pasado, entendiendo que ya no podemos cambiarlo, y empezar a tomar las decisiones del futuro basándonos en lo que queremos que ocurra.

Además, la resiliencia implica mantener el enfoque cuando surjan contextos turbulentos. Revisar esas habilidades que hemos adquirido y utilizarlas a nuestro favor, para tomar decisiones antes de que los cambios nos dejen a la deriva.

La importancia de mantener el enfoque

Para Catherine, la resiliencia por sí misma no es suficiente. Para cumplir objetivos y alcanzar metas es necesario unir el conocimiento con la capacidad de mantenerse enfocado. Esto es lo que permite accionar frente a cualquier circunstancia. La mejor forma de hacerlo, en pocos pasos, es la siguiente:

  1. Prioriza aquello que tendrá mayor impacto en ti o en el negocio.
  2. Pon todas las metas y objetivos por escrito, de forma que puedas tenerlas presentes sin dificultad.
  3. Establece deadlines para lo que debes que hacer. Una fecha te permite medir tus resultados y tener mayor control sobre lo que haces.
  4. Elimina las distracciones. Todo lo que pueda interrumpir tu flujo de trabajo debe quedar de lado; bloquea tu tiempo y dedícaselo solo a lo que tienes que hacer.
  5. Mantén ordenado tu espacio de trabajo. Parece una trivialidad, pero una buena organización puede ahorrarte tiempo en ciertas tareas.
  6. Revisa tus objetivos del día cada mañana, de esta manera sabrás en qué debes enfocar tu energía. 
  7. Toma la iniciativa con decisión, teniendo presente que la concreción de las metas se transformará en bienestar para tu yo del futuro.

Si logras cumplir con estas ideas, tendrás la mitad de la batalla ganada. Recuerda que la resiliencia sin enfoque no generará los resultados que deseas.

¿Existe la resiliencia en las empresas?

La respuesta más evidente a esta pregunta es que sí. Catherine Prevost la profundiza aún más diciendo que “la resiliencia aplica a las organizaciones porque estas están conformadas por personas, son seres humanos los que toman las decisiones”.

Podemos extrapolar la definición de resiliencia y decir que una empresa lo es cuando demuestra su capacidad para responder ante las situaciones inesperadas; además tiene un liderazgo flexible y adaptable, capaz de tomar decisiones que ponen en el centro a sus clientes y colaboradores.

Uno de los mejores ejemplos de qué es la resiliencia en las organizaciones está en todas aquellas que salieron adelante en la pandemia. Atravesaron transformaciones de procesos, operaciones y comunicaciones, de cara a los clientes externos e internos, para continuar prestando sus servicios.

De aquellas que no lograron sobrevivir estos tiempos complejos, sabemos que su capital humano salió fortalecido, lo cual también es una lección de resiliencia. Al final del día lo importante es quedarse con los aprendizajes y aplicarlos en las próximas oportunidades.

Si te interesa conocer más sobre cómo la resiliencia es parte de las empresas, y otras herramientas para tu liderazgo, te invitamos a formar parte de la Maestría en Marketing y Gestión Comercial de la EPGUTP.

 

Autor
PostgradoUTP

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