Los cambios traen consigo desafíos para la creatividad y la innovación. En el contexto de pandemia global por el COVID-19, tanto las personas como las empresas han debido modificar sus rutinas y operaciones.

De acuerdo con la última encuesta de Ipsos1, la expectativa de los líderes peruanos sobre la recuperación económica en Perú tras la crisis es positiva. El 43 % opinó que la economía se recuperará el próximo año 2021; el 36 % optó por ser cauto y se decantó por la opción de una recuperación a 2 o 3 años, mientras que sólo un 7% (el porcentaje más bajo de la región) espera que la recuperación tome “mucho tiempo”.

Esto significa que muchas empresas, y con ellas sus Gerentes Generales y equipos estratégicos, están llevando adelante planes para sobrellevar la crisis. La clave de estos planes estratégicos está en la innovación y la pasión.

Sobre esto conversó el Docente de la Escuela de Postgrado UTP Rubén Sánchez en su webinar “Cómo Innovar en tiempos de crisis”, en el cual compartió su experiencia al frente del equipo estratégico como Gerente General de la Pastelería San Antonio, una de las empresas cuya respuesta ante la crisis ya es considerada un caso de éxito.

La importancia del plan estratégico

Antes de pensar en innovar y transformar el negocio, es importante tener claro hacia dónde vamos (objetivos); qué vamos a hacer para lograrlo (estrategia); y cómo lo lograremos (tácticas).

Para Rubén, es imprescindible volver a los conceptos básicos de todo plan estratégico para poder definir acciones efectivas que se correspondan con los objetivos de la empresa. “Una vez tenemos claro qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer ya tenemos un plan estratégico”, explica.

Existe la falsa creencia de que los planes estratégicos son largos y complejos, cuando, en realidad, deben ser sencillos, especialmente en contextos como los que estamos viviendo por la pandemia del COVID-19 donde los objetivos cambian con rapidez y requieren respuestas oportunas.

En este sentido, un plan estratégico nos permite:

  • Dar dirección y consistencia al futuro. La dirección es mucho más importante que la velocidad, porque define hacia dónde va la organización, cuál es el norte.
  • Definir claramente los objetivos, metas y acciones a seguir. Los objetivos pueden ser de posicionamiento, rentabilidad, crecimiento, etc. Pero tienen que estar bien definidos y ser medibles para saber si las acciones estratégicas están dando resultado o no.
  • Establecer claramente las capacidades y necesidades de recursos para el futuro. Esto es muy importante porque muchas veces se pretenden alcanzar metas ambiciosas, pero los recursos son insuficientes. Sin un plan estratégico, la probabilidad de errores es mayor, pero sobre todo son más altas las probabilidades de gastar recursos valiosos de la organización.
  • Alinear e integrar a todas las áreas de la compañía. El plan estratégico le pertenece a toda la compañía, porque es una hoja de ruta metas y objetivos compartidos por todos
  • Comprometer a los líderes de la organización. Los planes estratégicos exitosos son aquellos en los cuales los directivos aterrizan de modo operativo o táctico lo que se ha definido en la estrategia, y hay un componente de supervisión que asegura el cumplimiento de lo trazado.

En definitiva, un plan estratégico nos ubica en el hoy, pero nos prepara para el mañana. Esa ubicación espacio temporal (saber dónde estamos parados) es especialmente útil en tiempos de crisis donde los cambios son vertiginosos y demandan de mucha flexibilidad para lograr la adaptación.

Caso Panadería y Pastelería San Antonio

En este sentido, el caso de la Panadería y Pastelería San Antonio funciona para ejemplificar cómo adaptarse a la crisis, siendo consecuentes con los objetivos de la organización.

Este negocio pasó por un proceso para transformar sus locales comerciales de panaderías en abastos tipo bodega y no han sido pocos los aprendizajes, como:

  • Ampliar y modificar el portafolio de productos para incluir venta de alimentos
  • Reinventarse a nivel operativo para pasar de manejar 60 productos a una oferta de casi 500 productos
  • Saber claramente qué es lo que saben hacer, rescatando del ADN de la empresa su know how como bodega, que fue el origen del emprendimiento hace décadas
  • Mantener una comunicación asertiva con sus públicos: empleados, proveedores y clientes
  • Transformar los centros de producción para extremar las medidas anti-contagio de COVID-19 y, de este modo, proteger a los trabajadores y hacer sentir más seguros a los clientes

La mentalidad innovadora

Para el Gerente de la Pastelería San Antonio, la oportunidad de innovar es ahora, en el momento y en el lugar donde se está. En este sentido, el desarrollo del pensamiento crítico y la mentalidad innovadora para la toma de decisiones es imprescindible en los gerentes modernos.

Los contextos siempre van a cambiar, hoy se trata de una pandemia, pero mañana los retos serán diferentes. Por eso lo importante es desarrollar habilidades que permitan hacerle frente a las coyunturas de modo estratégico y disruptivo.

Este es, justamente, uno de los objetivos de la Maestría en Administración de Empresas de la UTP en sus modalidades Presencial y Semipresencial  que buscan formar profesionales que aporten valor y se destaquen por un desempeño innovador, espíritu emprendedor, visión global y orientación a resultados exitosos.

Además, se busca innovar desde el campo, aplicando las herramientas de gestión para crear soluciones en la práctica, bien sea para las empresas o los emprendimientos propios en los que trabajan los estudiantes.

 

Autor
PostgradoUTP

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